Una dirección personal y arriesgada, junto a una banda sonora totalmente cohesionada en cada fotograma y unas interpretaciones duras, intensas y meticulosas, hacen de esta película real e histórica una obra de arte.
Momentos crudos, emotivos, violentos injustos, tiernos para llevar a la gran pantalla la historia de un violinista que fue víctima injustamente de la masacre de la esclavitud en los EEUU.
Zimmer, nuevamente nos pone el ritmo y sonoridad a esta historia, en la que respeta el sello del director, plasma su criterio y se arriesga con los sonidos reales.
McQueen se centra en las miradas, sentimientos, frustraciones, escenas largas... Imágenes crudas y a veces demasiado recreadas para reflejar las torturas injustas que tuvieron que soportar millones de ciudadanos.
Y ni que decir de la interpretaciones. La mejor manera de valorarlo es viéndolas y sintiendo lo que transmiten las miradas de cada personaje.
Gran candidata para los Oscar.
Porcentaje de recomendación: 80
Nota de la película: 9,5